El estacionamiento del supermercado

Imagen tomada de: https://www.pexels.com/es-es/foto/estacionamiento-vacio-en-el-sotano-1383675/

No sé si el mundo está muy loco, o yo no estoy tan loco para este mundo, porque cada día me sorprende más lo que puedo encontrar en él:

            Bueno… les cuento lo que pasó una tarde cualquiera en la ciudad de Asunción, en casa faltaba pan y leche, así que debía irme para abastecerme de esos productos, arranqué el vehículo, puse algo de música y me fui al súper más cercano, hasta que llegué, aparqué en el estacionamiento del bloque B-Norte, como estaba un poco agitado, me quedé un poco más adentro para buscar de la guantera mi pistola de aerosol para el asma, mientras que aguardaba dentro para recuperarme de mi asfixio intrínseco, se aparcó en frente un automóvil que parecía una nave espacial, de esos que pueden comprar solo los ricachones, me fijé en el sujeto que tenía como 200 años y seguía manejando… al segundo un vehículo se colocó al lado, todo normal dentro de lo posible, sin embargo, la mujer del Corolla, se trasladó al vehículo lujoso, empezaron a conversar, después empezaron a besuquearse con pasión desenfrenada, yo esperé que ocurra el milagro, no obstante, no pasó de besos y caricias, después de recibir su dosis de cariño, Matusalén le entregó algo en sus manos, (supongo dinero) y la mujer regresó a su coche.

            En ese preciso instante se impregnó una energía detectivesca en mí y me sumergí en la experimentación; entonces, esperé a ver qué sucedía, y sucedió….

            Ese desliz fue la antesala de la antesala, el hombre mayor se marchó y la mujer se quedó unos segundos como si fuera una estratagema pensado con mucha anterioridad, después entró otro sujeto a la escena, era un motociclista, el hombre, bajó de la motocicleta, se espabiló, se quitó el casco y lo colocó sobre el manubrio, miró hacia todos lados, después ingresó al Toyota de la mujer, ¡no podía creer lo que estaba sucediendo!, me enjugué el rostro y expandí mi vista hacia ese horizonte. «Quizá era su hermano o algún familiar», pensé, hasta que las acciones demostraron lo contrario, primero pasó él en la parte trasera, después ella, cuando lo hizo, vi sus enormes glúteos que me vislumbraron, fui como un espectador de lujo que contemplaba esa obra maquiavélica.

            Me repantingué en mi asiento como un acto de prestidigitador, y empecé a disfrutar de la escena, vehículos y vehículos pasaban cada tanto y nadie se percató lo que yo sí.

            Vi que se besaron y la mujer le traspasó los restos de saliva de la momia viviente, sin que éste se percatara del hecho, al menos los vidrios los tenían polarizados y podían actuar con propiedad, la mujer se posó sobre él y empezó el acto, todo eso pasó en media hora, ¿quién sabe lo que pasaría si se quedaba un día entero?, un poco más analítico, saqué mi celular y empecé a filmar la fechoría de ese trío amoroso.

            Después de unos minutos, volvieron a la parte delantera, ella se reparó el pelo con una coleta y él se acomodó la campera de cuero, simularon una plática estelar y después la mujer le pasó el dinero que antes le entregó el hombre, —sonreí nervioso—, era como un ecosistema de malos hábitos, el motociclista se llevó el dinero en el bolsillo de la parte delantera y sonrió altivo, —me percaté en su semblante.

            Acto seguido la mujer se marchó y lo más simpático del caso que el único de los tres, fue el sujeto de la campera de cuero quien ingresó al supermercado, les cuento esto porque yo le seguí y disfruté cuando él cargaba las cosas en su carrito.

            De repente me acordé que los niños debían merendar y yo fui para ese motivo, perdí más de una hora allí en el estacionamiento, pero valió la pena cada maldito segundo.

            ¿Quién sabe?, ¿con qué otras cosas podré encontrarme otro día?, tal vez investigue y les vuelva a narrar, porque, lo bueno del hambre y el pecado, que nunca se acaba.

© 2021 Marcos B. Tanis.

Publicado por M.B. Tanis

De profesión analista, docente y magíster en auditoría en informática, amante de la lectura y ahora escritor. Tengo mis primeras novelas publicadas tituladas: Fragilidades del alma y Aquello que menos esperas I y II, además varios apresurados por salir de la oscuridad.

3 comentarios sobre “El estacionamiento del supermercado

  1. Muy buena entrada! Pero ten cuidado si no es ficción; con el tramado tema del fetichismo. Si fuera real, edita un video con música ambiental adecuada y entre tiempos y súbelo a la red, en tanto te genere un genuino ingreso. No creo que en Asuncion, este permitido el sexo explícito en la vía pública, así que los protagonistas no te van a denunciar😎😊Un abrazo.

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