Pisanthrophobia

I

Jazmín estaba triste y muy dolida después que el amor de su vida lo abandonase a su suerte, aunque fue duro, ahora tenía el poder de elegir si sufrir o vivir, lo bueno que el oído escucha las mentiras con igual respeto que las verdades —se dijo a sí misma y después decidió que era tiempo de cambiar.

            Para simular su falta de interés, empezó a vestirse como un mendigo, se recortó el pelo muy corto, casi al ras, andaba sola, vivía con su yo interno pensando en que poco a poco se convertiría en otra, lo más extraño que la gente empezó a verle con ojos injuriosos y opinaba sin saber, juzgándola por el solo hecho de comportarse diferente.

A Jazmín, eso nunca le importó, si se sentía bien consigo misma era más que suficiente porque ella ya sabía que el hereje no es el que arde, sino el que lo enciende, así que dejó de lado su condición de pazguata y se dio una nueva oportunidad.

II

            Rodney cabeceaba el puño, no sabía qué estaba pasando, pensó que la ley de Murphy solo era un taboo, hasta que le tocó. Sucesos tras sucesos, eventos desafortunados que parecían piezas de dominó que caían una tras otra sobre sus hombros. Lo más triste que hasta perdió el trabajo por pensar en lo que pasó y no midió las consecuencias de perderse entre los recuerdos.

            Había pasado varios meses solo y la situación no parecía cambiar.

            Era terco, se desistía a aceptar la realidad, jamás imaginó que él sería el artífice de una flecha envenenada.

III

            Jazmín, estaba harta de escuchar que debe buscar alguien, que esto, que lo otro, que la soledad es una enfermedad que se cura con la vacuna del amor, sin embargo, ella decía que la soledad era su mejor compañía y por esa razón se protegió de lo que ya conoce.

            Para no escuchar esos sermones, decidió dar un paseo.

IV

            Rodney intentaba despejar su cabeza con algún buen libro, algún juego de azar, una cerveza con los amigos que contaba con una mano, sin embargo, por más que su mente se desviaba por obligación hacia otro camino, todo lo recordaba a ella, Roma, la mujer por quién se desvelaba a diario, mientras que seguro ella dormía plácida en los brazos de ese antagonista que apareció solo para romper el hechizo.

            Eso fue por confiar demasiado.

            —¿Por qué no buscas a alguien? —su madre se preocupaba mucho, tampoco quería verlo allí, hundido en una perenne melancolía.

            Iré a dar un paseo —le dijo a su familia.

V

            Empezó a deambular sin rumbo fijo, quizá toda dificultad más tarde se convertiría en un fantasma que perturbaría su reposo, al menos imaginó que lo sea, hasta que halló un lugar apacible y se sentó a contemplar todo lo que le rodeaba.

            Rodney esa tarde rompió la monotonía y caminó como si estuviera perdido, no comprendía por qué, pero algo lo llamó hacia ese lugar. A continuación, descubrió algo hermoso, la vio allí, nefelibata, contempló su figura, estudió su fisionomía, hasta intentó acercársele, pero se acobardó al final y solo recalcitró en su actuar.

            Jazmín notó que un hombre llegó de pronto, su ideal principal era alejarse del mundo, y ahora tenía al mundo apuntándolo.

            Ella intentó saludarlo, pero no se animó, aún la cicatriz no estaba cerrada y tal vez ni sanaría aún.

            Él, se cruzó de miradas por un segundo, después bajó la cabeza y pateó un montículo de arena, le ponía nervioso que su imagen permanecía como un tatuaje.

            Lo siento —dijo, casi en un susurro, después se levantó y se marchó.

            «¡Espera, no te vayas!» —ella quiso decir, no le salieron las palabras y solo dejó que se marche aquel extraño.

            Después cada quién se alejó de algo que el destino quiso juntar y por miedo no lo hizo.

© 2021 Marcos B. Tanis

Publicado por M.B. Tanis

De profesión analista, docente y magíster en auditoría en informática, amante de la lectura y ahora escritor. Tengo mis primeras novelas publicadas tituladas: Fragilidades del alma y Aquello que menos esperas I y II, además varios apresurados por salir de la oscuridad.

3 comentarios sobre “Pisanthrophobia

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