Motas en el universo

El tiempo es flexible, quizá para algunos será poco, doce años, para otros lo suficiente dentro de este cosmos, lo que me atañe a descubrir que la finitud se mide por frecuencias convertidos en actos. Como si nos guiásemos por la luminiscencia o la teoría de la reminiscencia platónica.

Al mismo tiempo me sustento en lo racional, que recordamos solos las ideas preconcebidas o, que los recuerdos nuevos no se pueden fabricar. Tal vez es precipitarme a las ideas filósoficas por incitarme a mí mismo a olvidar lo que no quiero, sin embargo, lo que hicimos durante todo este tiempo, creo que será difícil imaginar siquiera.

Lo recuerdo como si fuese ayer, la recogí de una caja que hallé en un patio baldío, era de noche, en pleno invierno, me detuvo el aullido en forma de llanto y fue cuando lo socorrí del abandono. Pensar que antes era una pequeña bola de pelo y con el tiempo se transformó en una bestia peluda. Era hembra, le pusimos el nombre de Bruma, suena paradójico, ya que destellaba soles con su enérgico comportamiento.

Al principio mis padres tampoco la aceptaron, después les había convencido de que no todos podemos ser tan desangelados. Supo ganarse el amor de toda la familia sin demasiado esfuerzo y pronto se convirtió en una hija más.

Todo transcurrió tan de prisa que a los diez años empezó a perder los dientes y el pelo, empezaba a ladrar con disfonía y antes que produjera miedo, muchos se reían de su longevidad.

Hasta que se enfermó de gravedad y en medio de una reunión particular, decidimos que era mejor sacrificarla.

El veterinario nos alentó y sostuvo que era la mejor decisión, que los perros también desean su muerte.

¿Le dolerá?, ¿sufrirá?, ¿podemos verla por última vez?, ¿cuántos días más podrá soportar?, fue la batería de preguntas que le hicimos al veterinario. Tal vez no dimensionamos nuestra insensatez por la desesperación de perderla, pero ¿saben qué?, el cielo se ganó otro ángel.

Después de la inyección que la transportó a un lugar mejor, sus fotografías inundan nuestros álbumes y en la sala, así la tenemos presente en nuestros corazones.

© Marcos B. Tanis 2022

Publicado por Marcos B. Tanis

De profesión analista, docente y magíster en auditoría en informática, amante de la lectura y ahora escritor. Tengo mis primeras novelas publicadas tituladas: Fragilidades del alma y Aquello que menos esperas I y II, además varios apresurados por salir de la oscuridad.

5 comentarios sobre “Motas en el universo

  1. Tuvimos a mi Larry, un pastor alemán durante 13 maravillosos años. Era uno más de la familia y llegó el momento en el que ya no podía ni andar, sus patas traseras ya no le sostenían. Y tuvimos que tomar la dolorosa decisión de sacrificarlo. Ya han pasado 14 años y él sigue estando con nosotros, sus fotos también están por toda la casa. Un abrazo y mucho ánimo!!!

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar
A %d blogueros les gusta esto: